Allá vá eso

1799 (1937)
En la colección de grabados de Los Caprichos Goya retrata de forma ácida el mundo de la brujería, que ya a finales del siglo XVIII era más un síntoma de atraso e ignorancia que un motivo de terror. Para el pensamiento ilustrado la hechicería era la manifestación más palpable de una educación perversa que se transmitía entre mujeres de las más baja extracción social.
En el grabado de Allá va eso Goya quiso recoger una escena de iniciación a la brujería a través del aprendizaje de los vuelos mágicos. Así en el manuscrito de la Biblioteca Nacional Goya anotó: “Las viejas astutas son las que pierden a las jobenes; las echan a volar y las enseñan a ser sierpes y garduñas de los bolsillos
Representar burlonamente la brujería suponía, a su vez, una crítica por extensión hacia el estamento eclesiástico, que bajo el pretexto de combatirla todavía daba pábulo a esas supersticiones sobre el demonio y su séquito, manteniendo la fidelidad de los crédulos bajo el signo del oscurantismo y el temor.
No es de extrañar que nada más publicar Los Caprichos Goya encontrara problemas con la Santa Inquisición, al punto que tuvo que retirar sus estampas de la venta, y en una hábil jugada, regalar las planchas y las estampas no vendidas al Rey, a fin de protegerlas.

 

FRANCISCO DE GOYA (1746-1828)

Estampa número 66 de Los Caprichos, 1799

12ª edición, 1937, Calcografia Nacional

Papel Japón con sello Ministerio Instrucción Pública. Numerado en el reverso “11”

Buen estado de conservación. Plenos márgenes.

Dimensiones: 380 x 284 mm
Dimensiones plancha: 206 x 162 mm
Precio: 500€